martes, 1 de julio de 2014

Los trabajadores independientes, pueden tener derecho a Seguridad Previsional.



Los trabajadores independientes, pueden tener derecho a Seguridad Previsional.
Por Silvia América Gonzalez*
La seguridad social como política pública de Estado, incluye la relacionada en materia  previsional, la cual se concretiza a través de la existencia de los sistemas de pensiones, que tienen como razón de ser, la protección de los trabajadores afiliados, de las contingencias de invalidez, vejez y muerte, es decir, que ante tales eventos, el afiliado pueda en el caso de los dos primeras contingencias, contar con un ingreso sustitutivo a su salario para continuar cubriendo sus necesidades dignamente, y en el caso de muerte, dejar protegidos a sus beneficiarios ante su falta, a través de una pensión, de acuerdo con lo establecido en las leyes pertinentes.
En tal sentido, desde la  entrada en operaciones del Sistema de Ahorro para Pensiones (SAP) en 1998, así como los trabajadores dependientes deben incorporarse al Sistema, bajo condiciones propias de acuerdo con la Ley, así también los trabajadores en calidad de independientes pueden afiliarse al Sistema de manera voluntaria, para lo cual se entenderá como tales, los descritos en el artículo 9 de la Ley del SAP, que textualmente dice “Podrán afiliarse al Sistema todos los salvadoreños domiciliados que ejerzan una actividad mediante la cual obtengan un ingreso, incluidos los patronos de la micro y pequeña empresa. También podrán afiliarse al Sistema, los salvadoreños no residentes”.
Por lo anterior, cualquier trabajador independiente que desarrolle una actividad por la que obtenga un ingreso, ejemplos: consultores en diversas áreas, árbitros, entrenadores, jugadores por profesión, taxistas, docentes hora clase contratados por servicios profesionales; odontólogos, abogados, médicos, entre otros; pueden incorporarse al SAP, pagando la cotización total que establece el Sistema, sobre el Ingreso Base de Cotización (IBC) que éste determine en la Administradora de Fondos para Pensiones (AFP), en la desee afiliarse. En ningún caso de acuerdo al artículo 15 de la Ley SAP,  este ingreso podrá ser inferior al salario mínimo legal mensual en vigencia.  
Tomando en consideración lo establecido en el artículo 16 de esta Ley, los trabajadores independientes serán responsables de pagar el 13% del IBC que declare; el cual se distribuirá de la siguiente manera: diez punto ocho por ciento (10.8%) del ingreso base de cotización, se destinará a la cuenta individual de ahorro para pensiones del afiliado y dos punto dos por ciento (2.2%) del ingreso base de cotización, se destinará al contrato del seguro de invalidez y sobrevivencia que se establece en esta Ley y el pago de la Institución Administradora por la administración de la cuenta individual de ahorro para pensiones.
En la actualidad los cotizantes efectivos de manera independiente  representan un porcentaje mínimo, respecto del total de afiliados al Sistema, situación que se podría explicar dado que es el propio trabajador quien entrega de manera voluntaria, su cotización a la agencia bancaria indicada por la AFP, contrario a los trabajadores dependientes, que es el patrono quien está en la obligación de acuerdo con la Ley, de descontar y enterar las cotizaciones de los trabajadores mensualmente. Por el contrario, el trabajador independiente dado que su cotización es voluntaria,  al no estar consciente de su responsabilidad y enfrentarse cotidianamente, como cualquier otra persona, a diversas situaciones donde valora mensualmente, cotizar o suplir una necesidad presente e inmediata, y si al final decide no cotizar, sin lugar a dudas ello, le terminará perjudicando a él y sus beneficiarios, pues no le permitirá acumular fondos para su retiro, por tanto, todo trabajador, en relación de dependencia laboral, debe cotizar mensualmente, así como podría hacerlo el trabajador independiente de manera voluntaria.
Por otra parte los trabajadores afiliados al Sistema, sean dependientes o independientes, deben mantener actualizado sus registros de cotizaciones, lo cual es la base para el cálculo de sus prestaciones de vejez; y no exponerse a perder el derecho del beneficio, en caso se invalide y si fallece que sus beneficiarios queden protegidos; de igual manera, es buena práctica solicitar su estado de cuenta cada 6 meses como mínimo en la AFP donde está afiliado, o cuando lo requiera.
Por lo anterior es conveniente, resguardar los recibos de pago de las cotizaciones que se hacen mensualmente, dado que es muy importante, pues son la prueba de las mismas, por tanto al notar cualquier situación alejada de la norma respecto a sus cotizaciones previsionales, es necesario acudir inmediatamente a la AFP donde está afiliado y si ésta no encontrare solución, presentarse a las oficinas de la Superintendencia del Sistema Financiero, a la Unidad de Atención al Usuario, o a la Fiscalía General de la República si lo considerare procedente.
*Economista.

viernes, 2 de agosto de 2013

Planeación Estratégica y su Importancia para la competitividad.




Planeación Estratégica y su Importancia para la competitividad.
Silvia América González.      
Iniciaremos comentando que según varios autores, es un modelo para la definición del trabajo a desarrollar  por una empresa u organización con un fin determinado en un tiempo definido, cuyo enfoque permite determinar en forma concreta y práctica, los objetivos y resultados (indicadores) deseados, así como establecer las bases para fortalecerla hacia adentro y después hacerla efectiva hacia afuera, o en caso de una empresa privada, hacerla crecer, lo que supone mayor rentabilidad, y por ende lograr mejores ganancias y en el caso de una organización estatal, mayor rentabilidad social, que se traduce en la capacidad de devolver a la ciudadanía un valor público apreciado por ellos, reflejado en mejores servicios, con oportunidad y calidad.

Cualquier modelo de planeación, dependiendo del autor que se trate y orientación que se le quiera impregnar al proceso, coinciden en que éste debería contar en el mejor de los casos, con la participación  decidida de la alta dirección con su equipo decisor, o por lo menos se cuente con la debida autorización y convencimiento de la necesidad del mismo, para trascender de un estado actual hacia otro deseado. Para iniciar dicho proceso se deberían tomar en cuenta en principio, por lo menos cuatro cuestionamientos necesarios:
1.         ¿Quiénes somos? Se trata de definir nuestra identidad, nuestra propia razón de ser, es decir por que existimos, hablamos en este caso de determinar la misión de la empresa, que viene siendo como el giro más fuerte de la misma y se encuentra incluida en su escritura de constitución legal y  en el caso de las organizaciones estatales, está contenida en sus leyes de creación.
2        ¿Hacia dónde vamos? Se refiere  a que es importante definir la imagen objetivo, hacia dónde queremos llegar como organización o empresa en un tiempo determinado, algunos autores sostienen que la visión debería revisarse cada 5 años, y plantean que si después de uno o dos años, se considera que no representa lo que se pretende alcanzar, por varias razones como cambios en que el entorno, las necesidades diferentes de los clientes, mercado internacional con otras prioridades, entre otras, perfectamente se puede revisar y hacer las adecuaciones pertinentes al interior del proceso.
3.       ¿En dónde estamos, aquí y ahora? Para responder a esta inquietud, es necesario conocer la situación actual de la organización, para lo cual hay que desarrollar un análisis diagnóstico, comúnmente conocido como FODA, DAFO u otro nombre que se le da en llamar dependiendo del autor que se está tomando de referencia para desarrollar el proceso de planeación, trata de determinar claramente las Fortalezas de la empresa, dónde somos sólidos y fuertes, las Debilidades o aéreas de mejora, éstos son los elementos internos de la organización; ahora, los otros dos componentes del diagnóstico, son externos a la organización, de los cuales no se tiene el control, que serían en este caso,  las Oportunidades que ofrece el entorno, las cuales a través de una buena estrategia, pueden convertirse en potencialidades para la organización; y las Amenazas, son necesarias conocerlas debido a que parecieran ser los elementos que podrían traer efectos negativos, si no se prevé una buena estrategia de neutralización y a lo mejor hasta se podrían convertirse en elementos aliados para el logro de los fines planteados.
Lo anterior es importante, porque nos dice cómo estamos acá y ahora, por lo que podemos detectar a tiempo como esta situación actual, nos puede obstaculizar el cumplimiento o alcance de los objetivos y resultados deseados y por supuesto con tiempo tomar las providencias del caso.

4.       ¿Cómo llegamos a donde queremos ir? Para ello es necesario, tomando en cuenta los resultados del diagnóstico, definir qué tenemos que hacer, es elaborar o determinar la estrategia, objetivos e indicadores factibles de lograr y medibles en el tiempo, así como definir en qué tenemos que mejorar para alcanzar los  objetivos y resultados deseados, formulando y ejecutando oportunamente las estrategias indicadas.
En tal sentido, este proceso pone énfasis en que  antes de pensar en el mediano plazo, primero es necesario concentrarse en lograr los objetivos y resultados del corto plazo (1 año), que quedan incluidos en un Plan de Trabajo, y a partir  de ello trabajar con el mediano (2 a 3 años) y posteriormente con el largo  plazo, más de 5 años; tomando en cuenta que lo planeado se puede revisar de manera periódica, pudiendo ser cada 6 meses o en el tiempo que se estime pertinente. Lo importante acá es contar con una guía de trabajo con rumbo establecido, mismo que en la práctica tendrá que enfrentar muchos obstáculos, los cuales, con una dirección y habilidad gerencial asertiva, eficaz, efectiva y proactiva podrán ser superados o en todo caso minimizar el nivel de error.
Se trata de un enfoque sencillo, nada complejo, pero efectivo en el cual se identifican y desarrollan competencias, así como los conocimientos necesarios para:
a.     Conocer claramente cuál es la verdadera razón de existir, cuál es el giro del negocio u organización.

b.     Conocer hacia dónde se va, hacia dónde apunta nuestra imagen objetivo.
c.  Fortalecer y hacer efectiva su organización o hacer crecer su empresa, traducidos en mejores resultados.
d.  Conocer en forma objetiva cuál es el estado actual de la organización o empresa en términos de dirección,  cultura organizacional, capacidades del recurso humano y los recursos financieros con los que se cuenta, principalmente.
e.  Tener claro qué es lo que diferencia una organización o empresa de otras similares.
f.   Definir y trabajar sobre objetivos y resultados medibles, cuantificables y controlables en el tiempo.
g.  Desarrollar una cultura de trabajo en equipo por resultados, dentro de la organización o empresa.
h.  Establecer un camino más eficiente y eficaz, rentable tanto desde el punto de vista de un negocio como de una organización pública, para cumplir con los objetivos y resultados planteados.
i.   Comunicar  en el momento oportuno, de manera eficiente lo que se debe hacer para alcanzar los objetivos y resultados establecidos, así como generar una mayor sinergia y entendimiento en los colaboradores y ejecutores de los procesos, que son los que convierten las aspiraciones en realidades concretas, mismos que dan cuenta de los resultados obtenidos en función de lo esperado.
j.   Establecer una política de incentivos monetarios y no monetarios por el cumplimiento y aporte al logro de los resultados obtenidos versus los planeados.
Este enfoque así planteado, resume de alguna manera, la visión de varios estudiosos en la materia, y pretende ser un insumo importante para iniciar un proceso de esta naturaleza y además es una forma de ver las cosas más prácticas y simples, concretas y por tanto menos utópicas. El proceso ha probado resultados beneficiosos en muchas organizaciones, y cada vez más se está incorporando para mejorar la gestión operativa de las organizaciones, dado que con ello se controla y gestiona mejor la estrategia, incrementando su rentabilidad, sean utilidades o valor público en caso de instituciones del Estado, en todo caso se trata de construir organizaciones fuertes, más productivas y por tanto más competitivas.

* Economista.

Torrejas y fruta perfecta convinacion




Feria de la Panela


Feria del Jocote (El Salvador)









miércoles, 10 de agosto de 2011

MEJORANDO LA CALIDAD DE VIDA DE LOS ADULTOS MAYORES (Publicado boletin julio 2011, helpage Internacional)

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FOMENTANDO LA CULTURA DE LA DENUNCIA, POR FALTA DE DESCUENTO Y PAGO DE COTIZACIONES PREVISIONALES.


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ASPECTOS IMPORTANTES PARA LA INCORPORACIÓN AL SISTEMA DE AHORRO PARA PENSIONES (SAP), DE SALVADOREÑOS RESIDENTES EN EL EXTERIOR.[






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IMPORTANCIA DE LA CALIDAD EN LA PRESTACION DE SERVICIOS PUBLICOS

Importancia de la calidad en la prestación de servicios públicos
Viernes, 17 de Junio de 2011 09:58
Por: Silvia América González
Economista

Hace más de tres décadas se inició un movimiento internacional a favor de la modernización y eficiencia de las instituciones del Estado, promovido especialmente por efectos de un mundo globalizado y más competitivo que exige a los gobiernos responder efectivamente con los grandes retos que supone dicho fenómeno para su eficaz desarrollo.

En unos países más que en otros, ya se encuentran sustanciales avances en áreas como innovación tecnológica, desarrollo humano, gestión del conocimiento y procesos mejorados, en algunos casos, por la implantación de sistemas de gestión de la calidad, lo cual podría dar paso a pensar que se ha cambiado a un estado diferente al que nos encontrábamos hace unos 20 años.

En esta lógica de cambios, la firma de la Carta Iberoamericana de Calidad en la Gestión Pública, suscrita también por nuestro país, El Salvador, representa una gran oportunidad para mejorar la gestión y profesionalización de las instituciones del Estado, de tal manera que éstas sean instrumentos útiles y efectivos al servicio del bien común.

En tal sentido, la Carta Iberoamericana vincula la calidad en la gestión pública con la satisfacción del ciudadano, sea como usuario o beneficiario de servicios y programas públicos, promueve que la administración pública se oriente a la obtención de resultados de impacto, a través del establecimiento de controles efectivos y eficaces que brinden a la ciudadanía el valor público apreciado por ésta.

Lo anterior implicaría la incorporación de mejores prácticas a la gestión pública, especialmente en las áreas ya mencionadas, las que al final deberían contribuir a brindar servicios con calidad, entendida como la capacidad que tienen las instituciones para satisfacer oportuna y adecuadamente las necesidades y expectativas de los ciudadanos, de acuerdo a metas preestablecidas y alineadas con los fines y propósitos superiores de la administración pública, que tengan en cuenta el interés y las necesidades de la colectividad.
 
En tal sentido, la calidad en la gestión pública constituye una cultura transformadora que impulse a su mejora permanente para satisfacer las necesidades de la ciudadanía con eficiencia, eficacia y oportunidad, sobre la base de un uso racional de los recursos asignados.

La idea es que las instituciones generen productos considerados de primer orden en la planeación, guía de trabajo de las instituciones, en función de la razón de ser de la misma, trascendiendo hacia nuevos modelos de gestión engranados con las prioridades institucionales, de tal manera de impactar positivamente sobre los beneficiarios de las políticas públicas, permitiendo fortalecer la rendición de cuentas, reforzando la transparencia y propiciando mayores espacios para que la ciudadanía, de manera responsable, pueda inclusive, cuestionar el trabajo de alguna entidad y hacer las denuncias respectivas, especialmente cuando el trabajo de la misma se separa de la misión para la cual fue creada, definida en su ley de creación.

Nueva forma de pensar
Ahora, volviendo a la oportunidad que ofrece la firma de la Carta sobre la Calidad en la Gestión Pública, se vuelve importante mencionar que todo proceso de calidad, bien administrado, ha demostrado logros importantes al inicio, pero a medida que pasa el tiempo, para asegurar su permanencia, se requiere de una nueva forma de pensar del recurso humano, más proactivo y propositivo a su vez, capaz de impulsar mejoras a los procesos del sistema de gestión para la generación de un mejor producto o servicio.

Por lo anterior, implementar mejoras en los sistemas actuales queriendo mantener el mismo nivel de pensamiento que era válido en sus inicios, puede dar lugar a tropezar con actitudes negativas arraigadas en el personal, en contraposición al sistema de administración que se estaría privilegiando, por tanto es necesario crear una nueva forma de dirigir instituciones rompiendo los paradigmas que obstaculizan su desarrollo.

Estas formas de pensar o actitudes negativas arcaicas, están insertadas en la armazón y estructura de algunas instituciones del Estado, lo cual nos lleva a pensar que es necesario desarrollar una fuerte labor hacia dentro de las instituciones, para generar una cultura de trabajo que vele por el cumplimiento de los principios de calidad, que guardan una íntima relación con el desempeño, comportamiento, actitudes, normas y valores del personal, como resultado de una nueva cultura generada desde las máximas autoridades, lo cual implica un reto importante en las instituciones, en cuanto a la administración y dirección efectiva de las mismas.
 
Por tanto, en este proceso es clave la efectiva administración del recurso humano en la implantación o mejora de un sistema de calidad, pensando en los diferentes componentes que incluye como tal, así como el rol que deben jugar en cada una de las esferas de competencia en la organización.
 
Cabe resaltar el papel que juega la administración del recurso humano como función de staff, así como también la función operativa de dirigirlo efectivamente a través de los ejecutivos que coordinan personal y, por tanto, la unión o fusión de ambos esfuerzos se convertirían en catalizadores de cambios en la organización, en función de la prestación de mejores servicios.

Para finalizar me permito citar al autor del libro La calidad no cuesta, Philip B. Crosby quien expresa que “la calidad es un proceso permanente de mejoramiento continuo y se convertirá en parte de la cultura de la compañía”, es decir, si y solo si, existe convencimiento genuino y comprometido de todos los que integran una organización, desde las altas esferas, hasta las áreas más operativas en la cadena de valor, lo cual permitiría mantener calidad en la gestión y por tanto brindar mejores servicios a la ciudadanía en general.

BIBLIOGRAFÍA
Carta Iberoamericana de Calidad en la Gestión Pública, Aprobada por la X Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado en el mes de junio de 2008 y adoptada por la XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en octubre del mismo año.

Peter Senge, con Art Kleiner, Charlotte Roberts, Richard Ross, George Roth y Bryam Smith. La Danza del cambio. Los retos de sostener el impulso en organizaciones abiertas al aprendizaje. Grupo Editorial Norma.

La Calidad no Cuesta, de Philip B. Crosby, Compañía Editorial Continental.
Artículo Modernización y eficiencia pública, una condición ineludible. Silvia América González. Economista. Publicado por el Periodico Virtual La Palabra Universitaria. Universidad Tecnológica.